Uruguaya en Tanzania: Safari

Después de dos vuelos y meses de expectativa estábamos ahí, en Tanzania. Aterrizamos en Arusha, una ciudad muy humilde, con mucho movimiento y repleta de turistas en pantalones khaki soñando con ver leones. Nosotros éramos dos más. Estábamos en África por primera vez. Wow.

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Al llegar al hotel, nos recibieron con una de esas historias que se encuentran en África que resultan increíbles pero que representan la resiliencia de este continente. El botones que nos acompañó a la habitación notó que nos comunicábamos en español y nos dijo que él algo hablaba. Enseguida le preguntamos si había aprendido en la escuela, ya que realmente hablaba bien. Con mucha humildad y una gran sonrisa nos contó que tenía un amigo que sabía y que le pidió que le enseñara. Además, le rogaba que solo le hablara en español así aprendía más. Tanzania ya me estaba empezando a enamorar.

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Me encantaría poder contarles mucho más de esa tarde, pero priorizamos descansar y aprontarnos para el safari que arrancaba bien temprano al día siguiente. Si viajás desde América, probablemente te toquen varios vuelos largos, así que te aconsejo llegar por lo menos 24hs antes de empezar el safari para poder descansar bien y recuperarte. Tip: aprovechá ese día previo para acomodar el equipaje según lo que vayas a usar y necesitar los próximos días así te es más fácil abrir y cerrar las valijas todos los días. 

DÍA 1: TARANGIRE NATIONAL PARK

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El guía nos pasó a buscar por el hotel (Four Points by Sheraton) y nos fuimos directo al Tarangire National Park. En los safaris de 4 días, se puede elegir entre ir a Lake Manyara o al Tarangire. Como ese día estaba lloviendo bastante (por suerte duró solo un par de horas), Moody (nuestro guía) nos recomendó elegir este parque. 

De los tres parques que conocimos, éste es el que se veía con más infraestructura: fuimos al baño tres veces y siempre estuvieron muy prolijos. Además cuenta con una zona destinada para picnic con mesas y una linda vista. Aunque tené cuidado con los monitos que andan en la vuelta que están súper entrenados para robar cosas ricas que vean por ahí ;) 

El Tarangire es un buen parque para el primer día ya que es el más cercano a Arusha y al ser más chico se cubre perfectamente en una tarde. El principal atractivo del Tarangire es su población de elefantes: vimos una familia, varios desde lejos y uno enorme al lado nuestro. Sin dudas, este momento fue uno de los más lindos del viaje. Al verlo tan de cerca, notamos que el color de su piel era más anaranjado de lo que imaginábamos y Moody nos explicó que era por la tierra de la zona y que la utilizan en el cuerpo para protegerse del sol y el calor. 

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Aquí también vimos monos, impalas, gacelas, una leona a lo lejos, jirafas, un Zazú (como el de El Rey León) y jabalíes (estilo Pumba) con sus bebés que son muy cómicos y re atropellados. 

Yendo al hotel, nos cruzamos con un pueblito lleno de pequeños puestos vendiendo frutas y verduras. La que más nos llamó la atención fue un tipo de banana con cáscara roja que no dudamos en probar y nos encantó. Lo que está buenísimo de estar acompañado por alguien local es que en el camino se pueden ir dando pequeños desvíos que hacen que el viaje sea mucho más interesante. Nos hospedamos en el Escarpment Luxury Lodge, un hotel espectacular en Lake Manyara.  

DÍA 2: SERENGETI NATIONAL PARK

El día lo arrancamos pasando por una gran tienda con todo tipo de recuerditos. Además, hay un espacio dedicado al “tanzanite”, la piedra preciosa de Tanzania, en donde explican cómo la extraen y los diversos usos que le dan. Es un lugar cuidado, ideal para hacer compras tranquilamente. Luego pasamos por algunos puestos de pinturas típicas y re coloridas, ¡divinas! Nos llevamos un rinoceronte negro tallado en madera (lo compramos pensando que era un animal que no íbamos a ver pero la naturaleza nos sorprendió y el último día vimos a una familia de tres) y un cuadro de los Maasai. 

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Este fue el primer día en el famoso Serengeti National Park, el parque que inspiró la película “El Rey León”, una historia muy representativa de nuestra niñez. De camino a la entrada, pasamos por el mirador con vista al Cráter de Ngorongoro al que luego descendimos el último día. La vista es espectacular y ayuda a entender un poco más cómo se formó este fenómeno de la naturaleza. 

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Luego, seguimos rumbo al Serengeti y arrancamos viendo búfalos, ciervos y cebras. Para almorzar, el guía encontró un lugar bajo un árbol en donde armamos una mesa y servimos la comida. Teníamos una vista increíble a miles de ñus (wildebeests o “antílopes de África”) en plena migración. Esta fue la única vez en los cuatro días que tuvimos que recurrir al “baño al aire libre”, en general los parques cuentan con buena infraestructura. Mientras almorzábamos, se nos acercaron (muy respetuosamente) tres niños Masaai con los que compartimos algunas frutas, jugo y agua. En la tarde vimos avestruces, jirafas, una cheetah joven, montones de gacelas y hienas. Una de las cosas más lindas es ver cómo los animales interactúan entre sí, se cuidan entre ellos de especies más fuertes y forman pequeñas comunidades. 

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Esta noche nos hospedamos en un glamping (Kirurumu Tented Lodge) dentro del parque y la experiencia nos encantó. La carpa era super espaciosa e incluía ducha y baño privado. Esta fue la única noche en la que tuvimos un poquito de frío pero estábamos súper preparados y habíamos llevado pijama abrigado y bolsa de agua caliente. En el desayuno nos contaron que en la noche se escuchó rugir un león que andaba en la vuelta, ¡increíble! 

DÍA 3: SERENGETI NATIONAL PARK

Este día sin dudas fue el más aventurero y en el que nos dimos cuenta lo comprometidos que están los guías en ofrecer una gran experiencia a los turistas. Al comenzar la jornada, a Moody le avisaron por radio (medio por el cual los guías se comunican continuamente) que había una mamá cheetah con sus dos crías cerca de donde estábamos. Para llegar a este lugar, tuvimos que atravesar una zona con muchísimo barro y agua, pero la determinación de Moody hizo que no hubiera pozo que la camioneta no aguantara y llegamos finalmente a ver estos animales maravillosos.

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Al ratito de llegar, notamos que la cheetah le dio orden a sus bebés de que se escondieran y a la brevedad vimos que fue porque ella se puso en modo cazadora de unas pobres gacelas que andaban por ahí. La corrida fue increíble y el hecho de que hubieran veinte camionetas mirándola no la inhibió en absoluto, aunque no llegó a agarrarla (en el video se puede ver este momento). Así pasamos las primeras dos horas del día: no pudiendo creer lo que habíamos visto. Una cosa es ver los animales desde lejos, pero verlos en acción y en su propio hábitat, es fascinante. 

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En el comienzo de la tarde vimos miles de jirafas de cerca, una cebra albina, más gacelas y ñus, hienas, avestruces y búfalos. Más tarde nos avisaron que había un león a la vista y allí fuimos en su búsqueda. Aprovecho a aclarar que si bien hay caminos marcados, los guías usualmente se desvían, atraviesan campos y generan sus propias rutas para acercarse a los animales. En este caso, vimos un par de camionetas paradas y sospechamos que podía ser el famoso león que andaba por la zona. Al acercarnos, mi comentario fue “una cebra y un león juntos, ¡qué ternura!”. Pero no. Lejos de ternura. El león había cazado a la cebra unas horas antes y estaba descansando luego de su almuerzo. Es duro ver esta faceta de la naturaleza, pero es la verdadera y Tanzania te lo muestra tal cual es. 

Terminamos este día increíble en el Karatu Acacia Lodge, otro hotel divino en las afueras del Ngorongoro.

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DÍA 4: NGORONGORO CRATER

El último día de safari descendimos al cráter que se formó luego de la erupción de un volcán, aquel que habíamos visto desde arriba un par de días atrás. Allí se generó un pequeño ecosistema de fauna y flora que, debido a la naturaleza del cráter, los animales no pueden migrar lo que genera un día de safari con diversión asegurada. Además, el paisaje es realmente hermoso.

Tuvimos la suerte de ver una familia de tres rinocerontes negros, un animal en vías de extinción y muy difícil de encontrar. El cráter tiene bastantes laguitos donde también vimos flamencos e hipopótamos por primera vez. Encontramos un grupo de ñus con sus crías nacidas hace minutos, un montón de cebras embarazadas y cebras bebé. Cuando emprendimos camino hacia la salida, nos despedimos del safari con uno de los momentos más increíbles: un león y una leona juntos, algo muy poco común de ver.

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Esta vez hicimos el almuerzo en una zona de picnic con una vista espectacular al cráter para despedirnos de la mejor manera. A #marido le fascinó el Serengeti pero para mi, este día y este parque fueron lo más lindo del viaje. Luego del almuerzo, emprendimos la vuelta ya que teníamos varias horas hacia Arusha. Nos despedimos de Moody con un gran abrazo y super agradecidos de haber compartido con él cuatro días que jamás vamos a olvidar. 

Fuimos con expectativas altas pero estos cuatro días en pleno contacto con la naturaleza nos cambiaron la vida. Tanzania, como la mayoría de los países africanos, tiene un alto porcentaje de pobreza, bajo nivel educativo, exposición a un montón de enfermedades y mala prensa. Pero nosotros vimos otra cosa. Vimos gente humilde viviendo dignamente. Presentándose a trabajar con una enorme sonrisa, impecablemente arreglados y con una predisposición y amabilidad que pocas veces sentí. Vimos personas encantadas con su país y su naturaleza. Vi trabajadores apasionados por su trabajo, más allá de su rango o cargo. Vi miles (no exagero) de niños perfectamente uniformados yendo felices a la escuela (pública) solos porque no hay inseguridad ni crimen, los únicos que roban son los monos en busca de comida. Vimos musulmanes y católicos conviviendo libremente y formando familias juntos. Vimos que la mayoría de las personas habla dos idiomas además de sus propios dialectos. Vimos tribus viviendo tranquilamente sus tradiciones. Vi un país que tiene una inmensidad de recursos naturales increíbles: fauna, flora, el pico más alto de África, una de las playas más lindas. Me fascinó conocer varias caras de este país lleno de gente maravillosa y feliz.

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-MAB